lunes, 26 de enero de 2015

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA



SINOPSIS 

París, años sesenta. En el café Condé se reúnen poetas malditos, futuros situacionistas, y estudiantes fascinados por la bohemia parisina. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, Modiano le da un giro sorprendente. Porque En el café de la juventud perdida es también una no vela de misterio. Todos los personajes, todas las historias, confluyen en la enigmática Louki. Cuatro hombres nos cuentan sus encuentros y desencuentros con la hija de una trabajadora del Moulin-Rouge. Algunos la buscan, otros la aman, y para casi todos ellos la chica encarna el inalcanzable objeto del deseo. Louki, como todos los que la acompañan en su vagabundeo por un París espectral, es un personaje sin raíces, que vive inventando identidades, renaciendo una y otra vez, luchando por construir un presente perpetuo. Modiano recrea alrededor de la fascinante y conmovedora figura de Louki el París de su juventud, al mismo tiempo que construye con su estilo inconfundible una hermosísima novela sobre el poder de la memoria y la búsqueda de la identidad, dos grandes ejes de la obra del escritor francés.



AUTOR 

Patrick Modiano nace en Boulogne-Billancourt el 30 de julio de 1945. Hijo de una actriz belga y de un hombre de negocios italiano, creció entre Jouy-en-Josas y la Alta Saboya. Las ausencias repetidas de sus padres le acercan a su hermano mayor, Rudy, que muere a la edad de diez años. Tras aprobar la selectividad, decide dedicarse plenamente a la escritura. Sus primeras obras giran en torno a la ocupación nazi y el colaboracionismo (El lugar de la estrella, galardonada con el Premio Roger Nimier y el Premio Fénéon, La ronda de noche y Los bulevares periféricos). En 1978 obtiene el Premio Goncourt por La calle de las tiendas oscuras, una novela en la que la Segunda Guerra Mundial, y en 1984 recibe el Premio de la la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. En castellano, entre otras, también se han publicado Domingos de agosto, Viaje de novios, El rincón de los niños, Las desconocidas, Dora Bruder y Joyita. Este gran autor, de una extremada sensibilidad, describe en sus ficciones la búsqueda de la propia identidad, que oscila entre el recuerdo desgarrador y la tentación de la amnesia benéfica. Ha recibido el Premio Nobel de Literatura 2014. El jurado del Premio Nobel lo definió como «un Proust de nuestro tiempo».



SINOPSIS 

París, años 60, en el corazón de los barrios del margen izquierdo de los seres que aman la libertad, incrustados en el letargo de una vida a la que dan más sentido al buscar la agitación de sus corazones. 

El café Condé, visitado por algunos intelectuales hastiados, escritores fracasados, y estudiantes descontentos. Una suma de individuos que están en busca de algo, sin saber muy bien qué. Ellos están ahí, hacen acto de presencia, pero en realidad se unen por una presente referencia común, más que por necesidad. Los lazos se crean a base de sorbos de cerveza compartida, y ante el diálogo de cualquier discusión. Pero, en el fondo, la realidad es que todo el mundo se mantiene en la sombra, en su propia sombra; existe un acuerdo tácito, el de decir muy poco acerca de sí mismo, y aplicarse en observar. Sin embargo algo los une a pesar de sí mismos: tan solo es necesario que falte uno y que todo quede despoblado. 

"Vivimos a merced de ciertos silencios.
Sabemos mucho unos de los otros."


Louki, la protagonista, fue parte de ellos. También se convirtió en una habitual. Se sabía muy poco sobre ella. Pero marcó las mentes de muchas personas, incluso años más tarde, después de la transformación del café en una marroquinería, Louki todavía existía en sus memorias. Su voz, sus gestos, su vestido, su sonrisa... 



Su historia es contada a cuatro voces, la de algunos que recuerdan fragmentos de su vida. Cuatro narradores (un estudiante de la Escuela de Minas, un detective privado, la heroína y uno de sus amantes) construyen un retrato de Louki. Una mujer joven que rápidamente dejó a su marido y salió a pasear el París de los años 60, vertiendo sus recuerdos: una infancia difícil, un matrimonio fracasado y algunas amistades con los clientes de un café, El Condé. Y los lectores somos los espectadores encargados en tratar de ensamblar el contenido de las piezas del rompecabezas para descubrir el desenlace que esta vida se ha comprometido a darle, tras una búsqueda angustiosa en la que todos los intentos se ven frustrados ante el fatalismo impuesto por su vida. 



En una atmósfera de claroscuros, el estilo es delicado y poético, sin degenerar en el melodrama. Su lenguaje es puro, sin florituras, y a pesar de que en algún momento me he sentido un poco confundida, Modiano tiene un don especial para revelar detalles que nos transportan a otro mundo con la precisión de un cartógrafo, siempre evitando lo superfluo. Sabe como cautivar al lector, hablando siempre de la memoria, de los secretos, del peso de la infancia y la adolescencia sobre la vida adulta, de lo difícil que es entender nuestras vidas y de lo poco que sabemos los unos de los otros. Y también de cómo, aún así, aquí y allá aparecen momentos extraordinarios, que después recordamos siempre, aunque no los entendamos del todo. 



Una buena historia con un toque de inquietud filosófica. "En el café de la juventud perdida " es un himno a la melancolía, la dulzura y la nostalgia. 




Gracias a Rustis y Mustis por la organización de Navidades de Nobel #Modiano 







domingo, 18 de enero de 2015

LEYENDO... EL NADADOR EN EL MAR SECRETO



SINOPSIS

«Un pequeño libro con el más grandes de los temas: el nacimiento y la muerte. Decir exactamente lo que pasa sería como parafrasear un poema. Es suficiente decir que Kotzwinkle proyecta poderosos sentimientos de amor y pérdida para hacernos valorar la vida un poco más.» New York Times Book Review


sábado, 10 de enero de 2015

MI PROPÓSITO: NO MARCARME RETOS, SINO CUMPLIR DESEOS.




Pues no sé si fueron once, veintinueve, setenta y cuatro o cien, los libros que me quedaron por leer, pero tras darle vueltas al tema, (una o dos, no más), he decidido renunciar al recuento de los retos que me había marcado en el pasado año 2014.
Que no, que no... Que literariamente hablando no he cumplido ni uno, y me niego a asumir más decepciones. 

Así que, en bien de mantener la poca salud mental que me queda (Jijijijijijiji), y dando las gracias a todas y cada una de mis compañeras blogueras que me han tentado y mantenido indecisa estos diez primeros días del mes con sus geniales propuestas, he tomado la determinación de que mi propósito de año nuevo, definitivamente, sea el de no marcarme ningún reto en este 2015. Simplemente trataré de exprimir los días, en el más amplio sentido de la palabra, uno tras otro, que no es poco.