Ficha técnica
Fecha de publicación: 04/02/2011
320 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-670-3368-7
Código: 263368
Formato: 15 x 23 cm.
Tomo 1
Presentación: Rústica con solapas
Colección: ESPASA NARRATIVA
SINOPSIS
El titular
Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos.
Las primeras reacciones
Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido.
Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios.
La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad.
La investigación
El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?
Un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. ¿Qué sucedió el día del crimen? ¿Cómo fue la semana anterior a los hechos?
En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, El reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.
AUTOR (Vía Editorial Espasa )
Fernando J.López
(Barcelona, 1977) Novelista, dramaturgo, bloguero (Olivetti 46, Eso de la ESO) y profesor de Literatura. Con diecinueve años publicó su primera novela, In(h)armónicos (Premio Joven & Brillante), y fundó la compañía teatral Armando no me llama. Desde entonces, ha continuado su andadura narrativa con La inmortalidad del cangrejo (finalista en los Premios Ciudad de Badajoz y Río Manzanares), El reino de las Tres Lunas (destinada al público juvenil) y La edad de la ira, un thriller que retrata con crudeza la realidad de las aulas actuales y que resultó tercer finalista del Premio Nadal 2010.
Como dramaturgo, ha estrenado y publicado obras como Tour de force, El sexo que sucede, Darwin dice, Saltar sin red, El año que cumplí treinta y algo o Cuando fuimos dos, su montaje más reciente y del que la crítica destacó su «fina habilidad para desnudar la intimidad de una pareja» (El País).
Las vidas que inventamos es, hasta el momento, su última novela.
MI OPINIÓN
Llegué a los libros de Fernando J.López por casualidad, no lo conocía ni a él ni a sus novelas. De repente me vi leyendo sus contraportadas, opiniones de otros lectores, y buscando información acerca del autor... al rato tuve claro que quería leerle.
No voy a entrar en detalles sobre la trama de esta novela, opino que la propia sinopsis es suficiente, pero sí voy a tratar de plasmar, en esta reseña, como me ha llegado su lectura y lo que me ha transmitido...
"La edad de la ira" me ha mantenido absorta de principio a fin. Con un argumento valiente, caminamos, de la mano del autor, por los pasillos de los centros de educación secundaria de nuestro país, esos grandes desconocidos, nos sentamos en su claustro de profesores, prestamos atención a una clase de literatura desde el pupitre de una de las aulas y compartimos los recreos, sin omitir ni lo bueno ni todo lo malo que hay en ellos, y nos lo expone de una manera clara, sincera y con mucho tacto en cada uno de los aspectos, algunos de ellos intolerables para las personas más costumbristas. Sin embargo, para mí, la autenticidad, la veracidad y realismo de su crítica y análisis son el mejor reclamo y atracción de la novela.
En sus páginas encontramos referencias literarias y telecinéfilas barajadas con el misterio y una trama perfecta, que no te permite soltarlo hasta el final. "La edad de la ira" está escrita con sumo cuidado, con un lenguaje accesible, y a la vez meticuloso. A través de diálogos y e-mails da voz a sus personajes, a los profesores, a los padres, y lo más importante; a los adolescentes, con total credibilidad, cosa nada fácil, y todo ello en un marco cargado de realismo.
De un modo impecable, el autor, aborda problemas a la orden del día en nuestros institutos, como el racismo, la homofobia, el abuso de la autoridad, las drogas, la violencia, la falta de profesionalidad e integridad por parte de algunos profesores, así como la implicación profesional y personal por parte de otros, que se niegan a permitir que el sistema educativo se convierta en un mero desastre, y eso, emociona, porque el futuro de los jóvenes pasa por sus aulas.
A lo largo de su lectura, mientras tenía el libro entre manos, y cuando no, me ha hecho pensar e incluso una vez terminada, y aún a día de hoy, sigo dándole vueltas.... Tal vez, el hecho de ser madre de una adolescente, que precisamente en estos últimos días ha confirmado la decisión de iniciar, en el próximo curso, sus estudios de bachillerato, me ha llevado a "obsesionarme", y desear que ella tenga la suerte de cruzarse en los pasillos de su instituto con alguna Sonia, algún Alvaro...
De todos modos, lo que sí es cierto es que se trata de una lectura apta para todos los públicos, imprescindible para los adolescentes, sus padres y profesores, y que debería ser leída por la sociedad, no tan sólo para disfrutar de una buena novela, sino para ser conscientes de la vida que encierra las paredes de los centros educativos, para saber sobre la educación, formación y crecimiento personal de nuestros jóvenes.
"La edad de la ira" es una magnífica crónica disfrazada de novela, en la que los jóvenes pueden escuchar por primera vez, como jamás yo lo había leído antes, su propia voz y los padres no podrán ni tan siquiera rehuir a la inquietud y perturbación que provoca.
A la primera persona que le recomendé su lectura, antes de yo finalizarla, fue a mi hija.... Con eso lo digo todo.
CUESTIÓN DE GUSTOS
A Dios no le gusta cómo soy.
Mi padre tiene muy claro que no cumplo los criterios divinos, así que ha empezado a mantener largas charlas conmigo para convencerme del modelo de personalidad que yo debería adoptar de aquí en adelante.
Yo, por si acaso, he intentado ponerme en contacto con Dios para ver qué opina de todo esto, pero no he conseguido que me responda al móvil. Ni que me conteste a uno solo de mis e-mails.
Según los que sí tienen línea directa con Él, a Dios no le molesta mi forma de vestir, ni mi forma de hablar. A Dios lo que le molesta es mi forma anormal de sentir.
Estoy yendo a un psicólogo para que la forma anormal se convierta en normal, pero, de momento no hemos conseguido ni un avance. Es una pena, porque a pesar de todo el dinero que nos dejamos en su consulta, sigo siendo anormal.
Esta noche voy a intentar hablar de nuevo con Dios para discutir este pequeño asunto. Es más, creo que ya sé lo que voy a decirle en cuanto se digne a cogerme el teléfono:
-Dios, siento no gustarte, de verdad, pero si somos francos, creo que debería confesarte una cosa:
a mí tampoco me gustas tú.
B.K.
"La edad de la ira"
*Gracias a Editorial Espasa por su cortesía .
Gracias por esta maravillosa lectura.








